Teletrabajo por las nubes

Opinión y Entrevistas - Claro - 01 abr 2020

Por Francisco Guzmán, Director de Claro Empresas

En las últimas semanas, hemos observado cómo la expansión del Covid-19 en el mundo toca diversas dimensiones de nuestra vida. Si bien, su impacto primordial tiene que ver con la salud de las personas, ya los analistas hablan de que sus consecuencias en los planos social y económico serán duraderas. Para quienes lideramos equipos de gran tamaño, en estas dos últimas semanas hemos observado como el trabajo a distancia “se ha ido por las nubes” y vaya coincidencia, cuando el gran soporte que hay detrás es justamente el cloud. Tanto ha crecido que, de acuerdo a la consultora Randstad Chile, cerca del 70% del personal de las grandes empresas ya empezó a trabajar a distancia en nuestro país.

Este cambio fue tan veloz, que gran parte de las compañías no alcanzaron a delinear  estrategias o a planificar con una mirada de largo plazo para responder de manera adecuada a las necesidades de cada negocio. Hay mucha improvisación y los equipos de trabajo tratan de buscar las mejores alternativas para estar conectados y ordenar su jornada laboral.

En pocos días las plataformas de videoconferencia han sido de las más descargadas a nivel mundial y en nuestra industria vemos una alta demanda por soluciones basadas en la nube, porque necesitan gran capacidad de almacenamiento y costo escalable. Es fundamental dar continuidad operática a las empresas, sin importar si se trata de una gran corporación o de una pequeña empresa. Es precisamente ese punto el que nos desafía: cómo hacer que el despliegue de estas soluciones sea coherente con la estrategia de cada empresa y tan amigable para una con 15 funcionarios como para una compañía con más de 3.000 colaboradores. 

Desde Claro empresas hemos acompañado desde hace varios años a organizaciones de todo tamaño en este proceso, observando que aquellas que implementaron estrategias de cloud han hecho del teletrabajo su “nuevo normal” de manera fluida, sin ver afectada su productividad.

Sin embargo, no hay que ser ingenuos. Mientras la industria habla desde hace más de una década de términos como “trabajo a distancia”, no fue sino hasta la aparición de Coronavirus en que los directivos se vieron enfrentados a la imperiosa necesidad de adoptarlo, no porque quisieran, sino porque se convirtió –en muchos casos– en la única manera de sacar adelante la operación.

Situaciones como ésta presionan a los cuerpos de TI, que han tenido que multiplicar sus esfuerzos para llevar compañías completas a sistemas de teletrabajo; gestionando  permisos, haciendo back-up, disponiendo de servicios para los colaboradores, entre un sinfín de tareas. Con todo el desafío que representa, aún las compañías tienen mucho por ganar, organismos como la OCDE o el WEF han sido enfáticos: “La tecnología mejora la competitividad y la eficiencia de los negocios”, sobre todo en períodos como el actual, cuando observamos una gran presión para las transformaciones aceleradas.

Pero hay que ser enfático: la tecnología per se deja de tener sentido si no considera al equipo humano. Los sistemas colaborativos, cloud, digitales y a distancia, solo adquieren un valor intrínseco cuando están a disposición de las organizaciones. Hoy más que nunca nuestra apuesta se tiene que encaminar a poner a la tecnología en servicio de jóvenes, adultos y personas mayores e impulsar su adopción desde etapas tempranas para que todos tengan las herramientas y capacidades necesarias para llevar el teletrabajo hasta las nubes.

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