Editorial

Leolento: la editorial chilena que produce audiolibros

Opinión y Entrevistas - admin - 20 sep 2018

James Staig estudió literatura, a pesar de que nunca ha visto bien. Nació con un nistagmo severo, que es una clase de movimiento involuntario de sus ojos, que no le permite enfocar bien y tiene asociados otros problemas a la vista.

Estudió un doctorado en Literatura y Culturas Latinoamericanas e Ibéricas en la Universidad de Texas. Ahí comenzó a trabajar su tesis en libros y sonidos. Desde entonces, ha investigado sobre podcast literarios, distintos formatos sonoros y sobre audiolibros. Así, basado en su experiencia personal,  creó Leolento, una editorial y productora de audiolibros y materiales culturales sonoros que piensa su trabajo para y desde la discapacidad y busca la producción de literatura chilena y latinoamericana utilizando las herramientas tecnológicas que permitan una grabación de calidad.

En esta entrevista, James Staig nos comenta el potencial de los audiolibros y las dificultades que tienen proyectos como este en el país.

¿Cuáles han sido las principales dificultades que has tenido que enfrentar en el desarrollo de Leolenteo?

“Hay varios problemas que han surgido desde las diferentes aristas que tiene un proyecto como este. Por ejemplo, en lo legal siempre hay algún problema con quien se tiene que negociar los derechos de producción de audio, ya que muchas editoriales los ponen dentro de los contratos, aunque no haya interés real de hacer versiones de audio. Entonces, se tiene que negociar con editoriales en vez de autores, que es lo que uno preferiría. Por el lado económico producir audiolibros es caro, toma harto tiempo y harto dinero y en esto tuvimos hartos problemas cuando nos ganamos un fondo de CORFO a través de una incubadora de una universidad, que se demoró más de seis meses en liberar los fondos, lo que atrasó todo el trabajo que estábamos haciendo y perdimos un par de contratos y oportunidades por no contar con esa plata”.

¿ Hay posibilidades de financiamiento para este tipo de proyectos en Chile?

“Nuestra idea es  funcionar como lo haría cualquier empresa en Chile, nos gustaría poder mantenernos a flote en base a la venta de nuestro producto y nuestros servicios, pero es complicado, por lo que necesitamos mejorar el campo del consumo de audiolibros en Chile para eso. Por ahora, estamos contando con el apoyo de fondos concursables de CORFO y algunos también del Fondo del Libro para poder trabajar en nuestros proyectos. Las posibilidades de financiamiento no son tantas, pero tampoco inexistentes. Queremos no tener que depender de concursos eso si, porque eso precariza el trabajo mismo que hacemos”.

¿Qué crees que hace falta para poder lograr una industria editorial de audiolibros que tome fuerza?

“Creo que hay una tradición del consumo de soporte sonoro que hay que revitalizar y que de a poco se está dando. Están resurgiendo las radios de conversación que están ganando terreno sobre cierta población, por ejemplo. Esto junto con los podcast, muestra que hay un interés por la palabra hablada lo que implica que puede crecer el número de consumidores. Por otra parte, creo que hay que conversar para quitarle ese halo de importancia que ha tenido el libro que, en mi opinión, le ha hecho más mal que bien al consumo literario. La lectura multimodal debe empezar a motivarse dentro de los colegios, por ejemplo, como una alternativa viable, válida y buena para el consumo literario. Es un cambio lento porque el miedo a que la gente “lee mal y poco” ha hecho que subamos a un pedestal a un tipo de lectura, lo  que es bueno pero no el único soporte disponible”.

¿Cuáles o de qué estilo son los libros que les gustaría llevar hacia este formato? 

“Es complicado. Siempre que hablas con alguien sobre audiolibros, todos tienen opiniones sobre qué sería genial tener en formato: la poesía debe ser bacán tenerla en audio, que la literatura infantil puede ser el negocio para pegarle el palo al gato, que los ensayos pueden ser más entretenidos en la voz de otra persona, y así.  A mí me gusta la no ficción en audio, pero creo que los primeros pasos me gustaría mantenerlos en la producción de novelas y colecciones de cuentos. Empezar desde espacios breves pero que son bien unitarios para de ahí saltar a otros géneros”.

¿Cuáles son los próximos desafíos que tiene Leolento?

“En los próximos meses tenemos que lograr llevar a cabo el proyecto que nos propusimos al principio de este año. Queremos terminar el año con al menos un par de títulos nuevos en el catálogo y ver si podemos empezar a posicionarnos en el mercado editorial independiente chileno. Queremos además  trabajar en asociación con otras instituciones para el desarrollo de contenido en soporte sonoro que puedan necesitar para apoyar a personas con discapacidad visual, o a cualquier persona que no pueda leer un libro o prefiera leer escuchando. Estamos buscando instituciones con las cuales asociarnos en diferentes áreas del mercado cultural chileno”.

 

 

 

 

 

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